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Aunque estemos disfrutando de un largo «veroño», lo cierto es que en otoño lo que apetecen son platos de cuchara. Son sanos, deliciosos y más que recomendables cuando el frío se empieza a notar. Por platos de cuchara entendemos una larga lista de recetas que, en la dieta mediterránea, van desde las sopas y cremas hasta las legumbres y estofados. Hoy os contamos algunas bondades de estos platos.

Para las recetas que os contamos hoy toca sacar la olla o la cacerola. Porque si algo caracteriza a los platos de cuchara son los caldos. El éxito de muchos de ellos radica en eso, en el caldo. Normalmente son platos contundentes, muy habituales de la zona norte de España, aunque también existen las versiones más ligeras como las cremas o las sopas. Hay para todos los gustos, pero suelen gustar al público en general y son muy socorridos cuando hacemos la comida para varias personas.

Platos de cuchara tradicionales

La legumbres son esa materia prima que toda despensa española debería tener. Recomendadas por nutricionistas y expertos en salud alimenticia, se aconseja tomarlas, al menos, dos o tres veces por semana. Judías blancas o pintas, lentejas o garbanzos son las modalidades más conocidas, pero sus formas de cocinarlas son múltiples: fabada asturiana, fabes con almejas, cocido madrileño, callos con garbanzos, potaje, estofado de lentejas, puré de lentejas, etc.

Entre los beneficios de las legumbres encontramos que contienen proteínas vegetales de gran calidad. Además, son una gran fuente de fibra, lo que es fundamental para favorecer el tránsito intestinal. Estos platos de cuchara son muy sacientes, evitando el exceso en las cantidades de comida. Apenas tienen grasa ni colesterol. Tienen un bajo índice glucémido y un alto contenido en minerales esenciales. Son bajas en sodio y ricas en vitaminas. Y, por último, son libres de gluten, lo que las hace aptas para los celiacos.

Hay tantas recetas como variantes de los platos tradicionales. Todas ellas requieren de tiempo, principalmente, de cocción. Muchas de ellas están exquisitas haciéndolas en una cacerola corriente de las de toda la vida. Lo único que se recomienda es que respeten los tiempos, normalmente, son más largos porque se hacen a fuego lento. Una buena tapa facilitará que el calor se mantenga para conseguir su punto ideal (las hay de cristal, de acero inoxidable, etc).

Pero si eres de los que te gustan los platos de cuchara que no sean tan contundentes no te olvides de las sopas y cremas. Tienen también como base la cocción y son más ligeras para aquellas personas que necesiten ingerir menos calorías. Son saciantes y muy nutritivas y el proceso de digestión es menos costoso. Lo único que hay que controlar bien son las cantidades de sal. Cualquiera de ellas son platos de cuchara de toma pan y moja.