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La entrada de esta semana trata de cómo hacer bizcochos caseros saludables y ricos. Otro de los tópicos que nos planteamos en septiembre es recuperar los hábitos alimenticios que hemos abandonado durante el verano. Poner horarios y hacer una dieta más ordenada entran dentro de nuestros objetivos para encauzar el curso con buenos propósitos.

Y aunque parezca contradictorio, hacer bizcochos caseros puede ser una buena manera de comenzar. Renunciar a todos los placeres de la vida de golpe no solo es una condena sino que tampoco es aconsejable. Evitar los azúcares y las grasas saturadas es una de las recomendaciones que más escuchamos últimamente por parte de las autoridades sanitarias.

En esta línea de evitar los alimentos procesados, es donde nos proponemos comer de manera sana sin renunciar al dulce. Si echamos la vista atrás, recordaremos cómo muchas de nuestras abuelas hacían esos deliciosos bizcochos caseros, de limón, de naranja, de almendra, de nueces y demás alimentos obtenidos directamente de la tierra. Pues bien, nuestro reto hoy es recuperar esas recetas.

Recetas clásicas y sencillas

Las recetas básicas de los bizcochos naturales no varían mucho. La mayoría llevan harina, huevos y lácteos. El clásico de limón siempre queda muy esponjoso y suave. Los ingredientes serían: 200 gramos de harina, 50 gramos de maicena, 200 gramos de azúcar, 50 gramos de leche, 50 gramos de aceite de girasol, 5 huevos, un limón, un sobre de levadura, una pizca de sal y mantequilla o margarina para el molde.

Algunos trucos para que te salga un delicioso bizcocho de limón: conseguir una masa esponjosa (el secreto son las claras a nieve) utilizar un limón biológico, precalentar el horno a una temperatura adecuada y uniforme, además de evitar abrirlo en los primeros 20 minutos de cocción y, por último, usar los utensilios apropiados, Un buen molde puede evitar que se te quede pegado en el último momento tirando por tierra el emplatado.

 Nuestro consejo a la hora de escogerlos moldes es que no sean muy pequeños. En ese caso,, el bizcocho subirá mucho o se hundirá y la consecuencia es que quedará crudo por dentro. Y si es muy grande, es probable que quede plano y más seco. Además, hay que tener en cuenta el material y la forma. Nuestros moldes son de cristal y los hay con círculo en el interior (para que la presentación sea a modo de rosca) y sin círculo (si lo que queremos es dar una apariencia de tarta).